Los remates son uno de los canales más conocidos para comprar y vender hacienda, pero también uno de los que más dudas genera a quien nunca participó. Acá te contamos cómo funcionan y qué tener en cuenta antes de meterte en uno.

Cómo funciona un remate de hacienda

En un remate, la hacienda se expone (físicamente o, cada vez más, también de forma online) para que varios compradores pujen al mismo tiempo por cada lote. El animal se vende al mejor postor, en una dinámica de precio que se define en el momento, según cuánta demanda haya ese día puntual.

A diferencia de una venta directa, donde el precio se negocia entre dos partes, en un remate el valor final lo termina definiendo la competencia entre compradores presentes ese día.

Ventajas de vender por remate

Qué tener en cuenta antes de participar

¿Remate, venta directa o consignación?

Cada canal tiene su momento. El remate funciona muy bien para ciertas categorías y volúmenes, pero no siempre es la opción más conveniente para todos los casos — a veces una consignación bien manejada consigue mejores condiciones sin necesidad de trasladar los animales ni exponerse a la variabilidad de un solo día de puja.

Cómo te podemos ayudar

Como representantes de Monasterio Tattersall en Victoria, participamos activamente en remates y también evaluamos junto a cada productor si ese es realmente el mejor canal para su lote puntual, o si conviene otra alternativa.

Si estás evaluando un remate para tu hacienda, contanos el detalle de tu lote y te orientamos sobre la mejor opción.